Remitente osada

Eres esa carta que perdió el rumbo de su destino, el que alguien escribió por ella. Sin dueño, sin dirección, creando su propio camino, con sus piedras y sus baches a fin de encontrar un nuevo destinatario que de verdad supiera abrirla lenta y delicadamente, sin romperla ni doblar una de sus esquinas, sin una lágrima caída que borrase la tinta dejando un feo borrón negro en su corazón.

Y entonces se convirtió en remitente osada, que arriesgada transformó su cubierta en avión de papel para poder volar hasta él. Pudo ser el azar, lo que la llevó a tan bonita libertad, pero jamás volvió a echar la vista atrás.

 

Pequeña hermana (#NoesNo)

Eran tiempos en donde los gritos no eran de placer sino de dolor, donde los abrazos no curaban, solo asfixiaban hasta romperla cada día un poco más. Tiempos en donde los empujones, los insultos y las degradaciones eran los protagonistas que la hacían tropezar una y otra vez sin cesar.

Pero hubo un día en el que venció al miedo y se atrevió a hablar, se armó de valor y fue a denunciar. Por sus hermanas caídas, las que hoy ya no están. Y aunque parezca que iba a tener un final feliz, la pesadilla no había hecho más que empezar, pues rellenar un papel no la iba a salvar.

Hoy algo en su interior araña con fuerza, pero es débil y sigue atemorizada, huyendo del mal sabor de boca que el final de la huida le provoca. La sangre que ruge por sus venas nace de un corazón roto por el hielo que lucha por mantenerse a la deriva como un Titanic sin supervivientes.

Y todas las noches ahoga su cabeza en la almohada y grita, grita hasta que no puede más, hasta que el sonido de su voz deja sordo al mundo, hasta que el último brinco de aire sale de su boca y las olas rompen con las rocas de un gran acantilado donde no se ve el principio, pero sí el final de la caída.

Grita pequeña, grita. Ahora es lo único que te queda.

Redry: “Cuando escribes sin miedo a nada golpeas con todo lo que sientes”

David Galán o más conocido como Redry, un poeta vallisoletano que llena la ciudad de sentimientos a través de sus letras. Un chico sensible enamorado de la ciudad en la que vive. En abril de 2017 publicó, gracias a la Editorial Espasa-Poesía, su primer libro ‘Abrázame los monstruos’ y el 5 de diciembre estará en la Gala Lanzadera Poesía en Madrid junto a artistas nacionales como Defreds.

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PREGUNTA:. Bueno voy a empezar por la pregunta que probablemente más veces te hayan hecho ¿Qué significa Redry?

RESPUESTA:. Cuando era pequeño jugaba a un videojuego, mezclé los nombres de dos personajes, uno de ellos era RedXIII y el otro era Rinoa y de eso salió Redrinoa y con el paso del tiempo mis amigos me lo fueron cambiando hasta quedar en Redry.

P:. ¿En qué momento te empezaste a interesar por la poesía?

R:. Yo creo que desde siempre porque me considero una persona muy sensible y entonces te vas acercando a las cosas con las que puedes expresarte. Yo creo que la poesía es eso, la expresión de sentimientos y emociones.

P:. Has crecido bastante a nivel redes sociales. En los últimos meses en Twitter has conseguido casi 30.000 seguidores y en Instagram más de 50.000. ¿Cómo han cambiado tu vida las redes sociales?

R:. Es cierto que las redes sociales han sido un factor importante para darme a conocer. Empezó con los blogs hace 10 o 12 años y luego aparecieron Twitter, Instagram y facebook. Me han cambiado la vida a mejor. Ha sido todo como una bola de nieve que ha ido creciendo poco a poco y que me está abriendo nuevas vías con las que trabajar y hacer muchas cosas.

P:. Tienes una peculiar forma de difundir tus micropoemas y es a través de fotografías de fragmentos de papel escritos a máquina. ¿Por qué optaste por este método?

R:. Yo empecé escribiendo notas a bolígrafo en una pequeña libreta y llegó un momento en el que tenía que hacer un cambio de calidad, entonces me hice con una pequeña máquina de escribir modelo ‘elsa’. El cambio ha ido muy importante porque es cuando he conseguido un montón de seguidores a lo largo de estos meses en los que he empezado a usarla.

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P:.También usas muchas veces la ciudad de Valladolid como fondo de tus poemas. ¿Qué es lo que más te gusta de esta ciudad?

R:. De Valladolid me gusta todo. Me considero un enamorado de la ciudad, un profundo defensor de ella. Me encanta, me maravilla. Lo único que no me gusta es el frío que me tiene contra las cuerdas. Tener a una ciudad como Valladolid que me enamora y hacer algo que me gusta como es escribir es muy bonito.

P:. Este año has publicado tu primer libro ‘Abrázame los Monstruos’ gracias a la editorial Espasa-poesía. En el libro hablas de tus monstruos buenos y malos. ¿Qué es para ti un monstruo?

R:. Yo creo que es esa clase de personas con las que conectas de alguna forma, que no hace falta decir nada para saber que estás atado a ellas, aunque solo te hayas cruzado unos segundos, y que dejan una herida o marca en la piel para siempre.

P:. ¿Y cuentas todo o te reservas algo?

R:. Desde hace mucho tiempo me dije a mi mismo que no iba a tener miedo a publicar cualquier cosa, siempre intento ser sincero conmigo mismo y con el que me quiera leer. La primera frase del libro dice “cuando escribes sin miedo a nada golpeas con todo lo que sientes”.

P:. Participas en el grupo PerVersos ¿Qué es exactamente y qué hacen en Valladolid?

R:. Es un micro abierto libre, puede ir cualquiera. Lo que se hace con esto es llegar a la gente, darle un lugar en el que expresarse abierta y libremente. Es una puerta abierta a la poesía, una forma muy bonita de llenar a la gente.

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P:. El próximo 5 de diciembre estarás en la Gala Lanzadera de Poesía en Madrid

R:. Yo todavía no me creo que vaya a estar allí. Es increíble estar en un cartel como ese con personas tan grandes. Estoy deseando que llegue para disfrutarlo y volver a Madrid que me encanta.

P:. Por último ¿qué le dirías a alguien que quiere hacer poesía como tú?

R:. Que no tenga miedo. Que si quiere escribir tanto para él como para publicarlo que sea valiente, que dé un paso hacia delante y que no le importe lo que vaya a pasar. Porque lo único que vas a encontrar al liberar los sentimientos y emociones en un papel o en una pantalla son cosas buenas.

 

Entrevista publicada en el diario digital Tribuna de Valladolid el 2/12/2017 https://www.tribunavalladolid.com/noticias/redry-el-poeta-enamorado-de-la-ciudad-de-valladolid 

Nunca nos lo dijimos

Dicen que no se puede echar de menos aquello que nunca has tenido, pero me muestro totalmente en desacuerdo con esto cuando pienso que, aunque yo nunca te tuve, te sentí tan cerca como se tienen la pluma y el papel al escribir un simple, pero profundo “te quiero”.

En cada esquina te encontraba y en cada esquina te perdía, porque la realidad mostraba que tú eras el amanecer y yo el anochecer, que cuando tú salías, yo me   escondía contemplando desde la distancia cómo resplandecías ajeno a mí, mientras, gritando tu nombre ahogaba mi puño en el corazón que nunca te perteneció.

Y ahora, aquí sentada bajo la ventana en una oscura noche de otoño, recuerdo con nostalgia recuerdos que jamás vivimos y desde la distancia observo dos rostros pálidos y borrosos que fueron incapaces de mirarse a los ojos para saber qué es lo que sentía el otro.

Hasta la más melosa pareja de enamorados que se sienta a la orilla del río proclamando su amor a los cinco vientos, habría muerto por vivir lo que nunca tuvimos, porque fue una bonita historia de amor, sin principio ni final, que el viento se inventó.

Después de la tormenta llega la calma

Hay personas que nacen

odiando los días lluviosos.

Tristes, melancólicos y

amargos, así los describen.

 

Sin embargo,

yo adoraba mirar la lluvia

a través de la ventana,

sabía que el sol la seguiría

y el arco-iris resplandecería.

Me daba esperanza

y me mantenía viva.

 

Enamorada de esas pequeñas

gotas de agua

que se deslizaban

por el cristal

haciendo una carrera

a la vida.

 

Más amaba salir a la calle,

extender los brazos

y mirar al cielo para sentir

cómo la lluvia

que resbalaba lentamente

por mi cuerpo,

iba borrando las heridas

que un día fueron sonrisas.

A veces

A veces me despierto en un mundo

en el que olvido cómo me trataron

en el pasado y empiezo a tratar

mejor a mi presente.

 

Un mundo en el que olvido el

miedo a que me dejen de querer y

empiezo a querer bien

a los que me rodean.

 

A veces me despierto en un mundo

en el que dejo de reír

y empiezo a sonreír más.

 

Un mundo en el que los defectos

se convierten en superpoderes y las

críticas en lecciones sobre quién sí,

quién no y quién nunca.

 

Y ojalá a partir de algún día

logre despertarme

a veces siempre en este mundo.